domingo, 8 de noviembre de 2009

Noviembre

¡Ay luna nueva, fresquita
Como una hilacha del día,
Que en el cielo azul y vago
La tarde dejó perdida!

¡Ay luna recién llegada,
Que en el fondo de mi alberca
Semejas una pestaña
Caída en el agua quieta!

He de pedirte una gracia...
(Dicen que es bueno pedirla
Cuando la luna es así,
Delgada y recién nacida.)

Ampárame con tu embrujo
Esta pálida sonrisa,
Que después de tanto tiempo
Vuelve a prestarme la dicha.

Haz que ella crezca contigo
Y que me alumbre la cara
Como tú, cuando pareces
Una medalla dorada.

Luna nueva de Noviembre
Sobre el mar y sobre el campo:
¡Se cordial a mi dulzura
Como lo fuiste a mi llanto!

Juana de Ibarbourou

viernes, 9 de octubre de 2009

Octubre

Mi calle, alegre de día,
De noche se hace fantástica.
La luna plena de Octubre
La torna toda azulada.

Vuelca fragancias un muro
Trenzado de guaco recio.
El perfume voaldor
Se va en las manos del viento.

Del fondo de la calleja,
Viene el eco de una copla;
¿Qué alma en desvelo, su cuita
Da al silencio y a la sombra?

Tengo el corazón colmado
De dulzura, como un cuenco
Lleno de miel. ¡Ay, un cuenco
En el que ya nadie, nunca,
Ha de beber.

La soledad se me ciñe
Como una túnica blanda.
La tengo junto a mi cuerpo,
La siento sobre mi alma.

Y bajo la noche inmóvil
Se lía a esa soledad,
Una nostalgia sin nombre
Y un ansia inmensa de andar.

Juana de Ibarbourou

viernes, 18 de septiembre de 2009

Setiembre

Primavera labradora
-Aire hilado, surco en flor-
En el alba, trinadora,
Buena abeja bajo el sol,
Y en las noches de violeta
Esperanza y resplandor;

Primavera labradora:
¡Recibe bien a mi amor!

Lleva los hombros curvados
Del afán de la ciudad
Y en los labios la salmuera
De los vientos y de la mar.

Setiembre, mes campesino;
¡Sé tibio, rico y floral!

Recorta tus manzanillas,
Bruñe tu luna de plata,
Acuña entre piedrezuelas
Bien redondeadas y claras,
Los musgos recién nacidos
En la orillita del agua.

¡Que el mundo parezca nuevo
Alrededor del que quiero!
Sombra y sol para su día,
Dulzura para su sueño,
Y en el ensueño -heliotropo
De terciopelo-, el recuerdo.

Setiembre, que multiplicas
Los corderos y los peces:
¡Multiplícame su amor
Bajo tu signo celeste!

lunes, 10 de agosto de 2009

Mis amores

Hoy han vuelto.
Por todos los senderos de la noche han venido
A llorar en mi lecho.
¡Fueron tantos, son tantos!
Yo no sé cuáles viven, yo no sé cuál ha muerto.
Me lloraré yo misma para llorarlos todos.
La noche bebe el llanto como un pañuelo negro.

Hay cabezas doradas a sol, como maduras…
Hay cabezas tocadas de sombra y de misterio,
Cabezas coronadas de una espina invisible,
Cabezas que sonrosa, la rosa del ensueño,
Cabezas que se doblan a cojines de abismo,
Cabezas que quisieran descansar en el cielo,
Algunas que no alcanzan a oler a primavera,
Y muchas que trascienden a las flores de invierno.

Todas esas cabezas me duelen como llagas…
Me duelen como muertos…
¡Ah…! y los ojos…los ojos me duelen más: ¡son dobles!...
Indefinidos, verdes, grises, azules, negros,
Abrasan si fulguran,
Son caricias, dolor, constelación, infierno.

Sobre toda su luz, sobre todas sus llamas,
Se iluminó mi alma y se templó mi cuerpo.
Ellos me dieron sed de todas esas bocas…
De todas esas bocas que florecen mi lecho:
Vasos rojos o pálidos de miel o de amargura
Con lises de armonía o rosas de silencio,
De todos esos vasos donde bebí la vida,
De todas esos vasos donde la muerte bebo…
El jardín de sus bocas, venenoso, embriagante,
En donde respiraba “sus almas” y “sus cuerpos”,
Humedecido en lágrimas
Han rodeado mi lecho…

Y las manos, las manos colmadas de destinos,
Secretas y alhajadas de anillos de misterio…
Hay manos que nacieron con guantes de caricia,
Manos que están colmadas de la flor del deseo,
Manos en que se siente un puñal nunca visto,
Manos en que se ve un intangible cetro;
Pálidas o morenas, voluptuosas o fuertes,
En todas, todas ellas, puede engarzar un sueño.
Con tristeza de almas,
Se doblegan los cuerpos,
Sin velos, santamente
Vestidos de deseo.
Imanes de mis brazos, panales de mi entraña
Como invisible abismo se inclinan en mi lecho…

¡Ah, entre todas las manos, yo he buscado tus manos!
Tu boca entre las bocas, tu cuerpo entre los cuerpos,
De todas las cabezas yo quiero tu cabeza,
De todos esos ojos, ¡tus ojos solos quiero!
Tú eres el más triste, por ser el más querido,
Tú has llegado el primero por venir de más lejos…

¡Ah, la cabeza oscura que no he tocado nunca
Y las pupilas claras que miré tanto tiempo!
Las ojeras que ahondamos la tarde y yo inconscientes,
La palidez extraña que doblé sin saberlo,
Ven a mí: mente a mente;
Ven a mí: cuerpo a cuerpo.
Tú me dirás que has hecho de mi primer suspiro,
Tú me dirás que has hecho del sueño de aquel beso…
Me dirás si lloraste cuando te dejé solo…
¡Y me dirás si has muerto…!

Si has muerto,
Mi pena enlutará la alcoba lentamente,
Y estrecharé tu sombra hasta apagar mi cuerpo.
Y en el silencio ahondado de tiniebla,
y en la tiniebla ahondada de silencio,
Nos velará llorando, llorando hasta morirse
Nuestro hijo: el recuerdo.

Delmira Agustini
.......................................................................................
"De todas cuantas mujeres hoy escriben en verso, ninguna ha impresionado tanto mi ánimo como Delmira Agustini, por su alma sin velos y su corazón de flor. A veces rosa por lo sonrosado, a veces lirio por lo blanco. Y es la primera vez que en lengua castellana aparece un alma femenina en el orgullo de la verdad de su inocencia y de su amor, a no ser Santa Teresa en su exaltación divina.
Si esta bella niña continúa en la lírica revelación de su espíritu como hasta ahora, va a asombrar a nuestro mundo de lengua española.
Sinceridad, encanto y fantasía, he allí las cualidades de esta deliciosa musa. Cambiando la frase de Shakespeare, podría decirse 'that is a woman', pues por ser muy mujer, dice cosas exquisitas que nunca se han dicho. Sean con ella la gloria, el amor y la felicidad"
Rubén Darío, julio de 1912

jueves, 6 de agosto de 2009

Rima IV

No digáis que agotado su tesoro
de asuntos falta enmudeció la lira:
Podrá no haber poetas; pero siempre
habrá poesía!

Mientras las ondas de la luz al beso
palpiten encendidas,
mientras el sol las desgarradas nubes
de fuego y oro vista,
mientras el aire en su regazo lleve
perfumes y armonías,
mientras haya en el mundo primavera,
¡habrá poesía!

Mientras la ciencia a descubrir no alcance
las fuentes de la vida,
y en el mar o en el cielo haya un abismo
que al cálculo resista.
mientras la humanidad siempre avanzando
no sepa a do camina,
mientras haya un misterio para el hombre,
¡habrá poesía!

Mientras se siente que se ríe el alma,
sin que los labios rían;
mientras se llore, sin que el llanto acuda
a nublar la pupila;
mientras el corazón y la cabeza
batallando prosigan,
mientras haya esperanzas y recuerdos,
¡habrá poesía!

Mientras hayan unos ojos que reflejen
los ojos que los miran,
mientras responda el labio suspirando
al labio que suspira,
mientras sentirse puedan en un beso
dos almas confundidas,
mientras exista una mujer hermosa
¡habrá poesía!
Gustavo Adolfo Bécquer


martes, 4 de agosto de 2009

El surtidor de oro

Vibre, mi musa, el surtidor de oro
La taza rosa de tu boca en besos;
De las espumas armoniosas surja
Vivo, supremo, misterioso, eterno,
El amante ideal, el esculpido
En prodigios de almas y de cuerpos;
Debe ser vivo a fuerza de soñado,
Que sangre y alma se me va en los sueños;
Ha de nacer a deslumbrar la Vida,
¡Y ha de ser un dios nuevo!
Las culebras azules de sus venas
Se nutren de milagro en mi cerebro...

Selle, mi musa, el surtidor de oro
La taza rosa de tu boca en besos;
El amante ideal, el esculpido
En prodigios de almas y de cuerpos,
Arraigando las uñas extrahumanas

En mi carne, solloza en mis sueños:
-Yo no quiero más Vida que tu vida,
Son en ti los supremos elementos;
¡Déjame bajo el cielo de tu alma,
En la cálida tierra de tu cuerpo!-
-Selle, mi musa, el surtidor de oro
la taza rosa de tu boca en besos!

Delmira Agustini

viernes, 31 de julio de 2009

Agosto

Agosto agrio y ceñudo,
De albas heladas y lentas,
De amor dormido o ausente
Y de quemadas violetas;

Agosto, neblina y sombra.
Agosto, esperanza muerta.

Siento en el alma tu espada,
¡Tu puñal de helado acero!
Me pesa como la piedra
Aquel ensueño de Enero.

¡Ya he perdido mi abejar,
Mi anillo de oro y mi velo!

¡Ya no iré, paso menudo,
Sonrisa pronta, faz clara,
A mirarme en el espejo
Fidelísimo del agua!

¡Ay, juventud que se va
Cuando me era más cara!

Juana de Ibarbourou

Ya no será...

Ya no será,
ya no viviremos juntos, no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa, no te tendré de noche
no te besaré al irme, nunca sabrás quien fui
por qué me amaron otros.

No llegaré a saber por qué ni cómo, nunca
ni si era de verdad lo que dijiste que era,
ni quién fuiste, ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido vivir juntos,
querernos, esperarnos, estar.

Ya no soy más que yo para siempre y tú
Ya no serás para mí más que tú.
Ya no estás en un día futuro
no sabré dónde vives, con quién
ni si te acuerdas.

No me abrazarás nunca como esa noche, nunca.
No volveré a tocarte. No te veré morir.

Idea Vilariño


domingo, 26 de julio de 2009

Heroica

Yo quiero un vencedor de toda cosa,
invulnerable, universal, sapiente,
inaccesible y único.

En cuya grácil mano
se quebrante el acero,
el oro se diluya
y el bronce en que se funden las corazas,
el sólido granito de los muros,
las rocas y las piedras
los troncos y los mármoles
como la arcilla modelables sean,
A cuyo pie sin valla y sin obstáculo
las murallas amengüen,
se nivelen los pozos,
las columnas se trunquen
y se abran de par en par los pórticos.

Que posea la copa de sus labios
el licor de la vida,
el virus de la muerte,
la miel de la esperanza,
las beatas obleas del olvido,
y del divino amor las hostias sacras.

Que al erótico influjo de sus ojos
se empañen los cristales,
la nieve se calcine,
se combustione el seno
virginal de las selvas
y se empenache con ardientes ascuas
el corazón de la rebelde fémina.

Que al rayar de su testa iluminada
resbalen de las frentes
las más bellas coronas,
los lábaros se borren,
repliegue sus insignias
la faz del estandarte
y vacilen los símbolos ilustres
sobre sus pedestales.

Yo quiero un vencedor de toda cosa,
domador de serpientes, encendedor de astros
transponedor de abismos...

Y que rompa una cósmica fonía
como el derrumbe de una inmensa torre
con sus cien mil almenas de cristales
quebrados en la bóveda infinita,
cuando el gran vencedor doble y deponga
cabe mi planta sus rodillas ínclitas.

María Eugenia Vaz Ferreira

jueves, 23 de julio de 2009

Las lenguas de diamante

Bajo la luna llena, que es una oblea de cobre,
vagamos taciturnos en un éxtasis vago,
como sombras delgadas que se deslizan sobre
las arenas de bronce de la orilla del lago.

Silencio en nuestros labios una rosa ha florido.
¡Oh, si a mi amante vencen tentaciones de hablar!,
la corola, deshecha, como un pájaro herido,
caerá, rompiendo el suave misterio sublunar.

¡Oh dioses, que no hable! ¡Con la venda más fuerte
que tengáis en las manos, su acento sofocad!
¡Y si es preciso, el manto de piedra de la muerte
para formar la venda de su boca, rasgad!

Yo no quiero que hable. Yo no quiero que hable.
Sobre el silencio éste, ¡qué ofensa la palabra!
¡Oh lengua de ceniza! ¡Oh lengua miserable,
no intentes que ahora el sello de mis labios te abra!

¡Bajo la luna-cobre, taciturnos amantes,
con los ojos gimamos, con los ojos hablemos.
Serán nuestras pupilas dos lenguas de diamantes
movidas por la magia de diálogos supremos.

Juana de Ibarourou

miércoles, 22 de julio de 2009

Supremo idilio

En el balcón romántico de un castillo adormido
Que los ojos suspensos de la noche adiamantan,
Una figura blanca hasta la luz... Erguido
Bajo el balcón romántico del castillo adormido,
Un cuerpo tenebroso... Alternándose cantan.

- ¡ Oh tú, flor augural de una estirpe suprema
Que doblará los pétalos sensitivos del alma,
Nata de azules sangres, aurisolar diadema
Florecida en las sienes de la Raza!... Suprema -
Mente pulso en la noche tu corazón en calma !

- ¡ Oh tú que surges pálido de un gran fondo de enigma
Como el retrato incógnito de una tela remota !...
Tu sello puede ser un blasón ó un estigma;
En las aguas cambiantes de tus ojos de enigma
Un corazón herido - y acaso muerto - flota !

- Los ojos son la Carne y son el Alma: mira !
Yo soy la Aristocracia lívida del Dolor
Que forja los puñales, las cruces y las liras,
Que en las llagas sonríe y en los labios suspira...
Satán pudiera ser mi semilla ó mi flor !

Soy fruto de aspereza y maldición : yo amargo
Y mancho mortalmente el labio que me toca;
Mi beso es flor sombría de un Otoño muy largo...
Exprimido en tus labios dará un sabor amargo,
Y todo el Mal del Mundo florecerá en tu boca !

Bajo la aurora fúlgida de tu ilusión, mi vida
Extenderá las ruinas de un apagado Averno;
Vengo como el vampiro de una noche aterida
A embriagarme en tu sangre nueva: llego á tu vida
Derramada en capullos, como un ceñudo Invierno !

- ! Cómo en pétalos flojos yo desmayo á tu hechizo!...
Traga siniestro buitre mi pobre corazón !
En tus manos mi espíritu es dúctil como un rizo...
El corazón me lleva á tu siniestro hechizo
Como el barco inconsciente el ala del timón !

Comulga con mi cuerpo devoradora sima !
Mi alma clavo en tu älma como una estrella de oro;
Florecerá tu frente como una tierra opima,
Cuando en tu almohada trágica y honda como una sima,
Mis rizos se derramen como una fuente de oro !

- Mi alma es negra tumba, fría como la Nieve...
- Buscaré una rendija para filtrarme en luz !
- Albo lirio !... A tocarte ni mi sombra se atreve...
- Te abro; ¡ oh mancha de lodo ! mi gran cáliz de nieve
Y tiendo á tí eucarísticos mis brazos, negra cruz !

Enróscate; ¡ oh serpiente caída de mi Estrella
Sombría ! a mi ardoroso tronco primaveral...
Yo apagaré tu Noche ó me incrustaré en ella:
Seré en tus cielos negros el fanal de una estrella
Seré en tus mares turbios la estrella de un fanal !

Sé mi bien ó mi mal, yo viviré en tu vida !
Yo enlazo á tus espinas mi hiedra de Ilusión...
Seré en ti una paloma que en una ruina anida;
Soy blanca, y dulce, y leve; llévame por la Vida
Prendida como un lirio sobre tu corazón !

- Oh dulce, dulce lirio !... Llave de las alburas !
Tú has abierto la sala blanca en mi alma sombría,
La sala en que silentes las Ilusiones puras
En dorados sitiales, tejen mallas de alburas !...
- Tu alma se vuelve blanca porque va siendo mía !

- Oh leyes de Milagro !... yo, hijo de la sombra
Morder tu carne rubia: oh fruto de los soles !
- Soy tuya fatalmente: mi silencio te nombra,
Y si la tocas tiembla como un alma mi sombra !...
Oh maga flor del Oro brotada en mis crisoles !

- Los surcos azurados del Ensueño sembremos
De alguna palpitante simiente inconcebida
Que arda en florecimientos imprevistos y extremos;
Y al amparo inefable de los cielos sembremos
De besos extrahumanos las cumbres de la Vida !

Amor es milagroso, invencible y eterno;
La vida formidable florece entre sus labios...
Raiz nutrida en la entraña del Cielo y del Averno,
Viene á dar á la tierra el fuerte fruto eterno
Cuyo sangriento zumo se bebe á cuatro labios !

Amor es todo el Bien y todo el Mal, el Cielo
Todo es la arcada ardiente de sus alas cernidas...
Bajar de un plinto vano es remontar el vuelo...
Y Él te impulsa á mis brazos abiertos como el Cielo,
Oh suma flor con alma, á deshojar en vidas !...

- * -
En el balcón romántico de un castillo adormido
Que los ojos suspensos en la Noche adiamantan,
El Silencio y la Sombra se acarician sin ruido...
Bajo el balcón romántico del castillo adormido
Un fuerte claro-oscuro y dos voces que cantan...

Delmira Agustini

domingo, 19 de julio de 2009

Tu rosa y mi corazón

Antes que entre tus labios y mi oído
el ciprés del silencio, largo y mudo,
alce su quieta cima,
de tu palabra en el cristal sonoro
dame una roja rosa, que será
por tu lirismo y tu carne fragante
rosa de amor humano y rosa mística.

La prenderé en mi pecho
sobre la palpitante rosa mía,
y del perpetuo beso el tibio roce
esparcirá sus perfumadas ondas...

Hoy,
ebria de aroma me será brindada
la belleza infinita...
y en mi larva fugaz cuando se apaguen
los armoniosos éxtasis
me envolverán las perfumadas ondas
en su mortaja amante y siempreviva.

Dame una rosa, antes
que el ciprés largo y mudo, entre nosotros
alce su quieta cima...
María Eugenia Vaz Ferreira

sábado, 18 de julio de 2009

Romance sonámbulo

A Gloria Giner
y a Fernando de los Ríos

Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar
y el caballo en la montaña.
Con la sombra en la cintura
ella sueña en su baranda,
verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Verde que te quiero verde.
Bajo la luna gitana,
las cosas le están mirando
y ella no puede mirarlas.
*
Verde que te quiero verde.
Grandes estrellas de escarcha,
vienen con el pez de sombra
que abre el camino del alba.
La higuera frota su viento
con la lija de sus ramas,
y el monte, gato garduño,
eriza sus pitas agrias.
¿Pero quién vendrá? ¿Y por dónde...?
Ella sigue en su baranda,
verde carne, pelo verde,
soñando en la mar amarga.
*
Compadre, quiero cambiar
mi caballo por su casa,
mi montura por su espejo,
mi cuchillo por su manta.
Compadre, vengo sangrando,
desde los montes de Cabra.
Si yo pudiera, mocito,
ese trato se cerraba.
Pero yo ya no soy yo,
ni mi casa es ya mi casa.
Compadre, quiero morir
decentemente en mi cama.
De acero, si puede ser,
con las sábanas de holanda.
¿No ves la herida que tengo
desde el pecho a la garganta?
Trescientas rosas morenas
lleva tu pechera blanca.
Tu sangre rezuma y huele
alrededor de tu faja.
Pero yo ya no soy yo,
ni mi casa es ya mi casa.
Dejadme subir al menos
hasta las altas barandas,
dejadme subir, dejadme,
hasta las verdes barandas.
Barandales de la luna
por donde retumba el agua.
*
Ya suben los dos compadres
hacia las altas barandas.
Dejando un rastro de sangre.
Dejando un rastro de lágrimas.
Temblaban en los tejados
farolillos de hojalata.
Mil panderos de cristal,
herían la madrugada.
*
Verde que te quiero verde,
verde viento, verdes ramas.
Los dos compadres subieron.
El largo viento, dejaba
en la boca un raro gusto
de hiel, de menta y de albahaca.
¡Compadre! ¿Dónde está, dime?
¿Dónde está mi niña amarga?
¡Cuántas veces te esperó!
¡Cuántas veces te esperara,
cara fresca, negro pelo,
en esta verde baranda!
*
Sobre el rostro del aljibe
se mecía la gitana.
Verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Un carámbano de luna
la sostiene sobre el agua.
La noche su puso íntima
como una pequeña plaza.
Guardias civiles borrachos,
en la puerta golpeaban.
Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar.
Y el caballo en la montaña.

Federico García Lorca
2 de agosto de 1924

jueves, 16 de julio de 2009

Poema 5

Para que tú me oigas
mis palabras
se adelgazan a veces
como las huellas de las gaviotas en las playas.

Collar, cascabel ebrio
para tus manos suaves como las uvas.

Y las miro lejanas mis palabras.
Más que mías son tuyas.
Van trepando en mi viejo dolor como las yedras.

Ellas trepan así por las paredes húmedas.
Eres tú la culpable de este juego sangriento.

Ellas están huyendo de mi guarida oscura.
Todo lo llenas tú, todo lo llenas.

Antes que tú poblaron la soledad que ocupas,
y están acostumbradas más que tú a mi tristeza.

Ahora quiero que digan lo que quiero decirte
para que tú las oigas como quiero que me oigas.

El viento de la angustia aún las suele arrastrar.
Huracanes de sueños aún a veces las tumban.
Escuchas otras voces en mi voz dolorida.
Llanto de viejas bocas, sangre de viejas súplicas.

Ámame, compañera. No me abandones. Sígueme.
Sígueme, compañera, en esa ola de angustia.

Pero se van tiñendo con tu amor mis palabras.
Todo lo ocupas tú, todo lo ocupas.

Voy haciendo de todas un collar infinito
para tus blancas manos, suaves como las uvas.

Pablo Neruda

miércoles, 15 de julio de 2009

El dulce milagro

¿Qué es esto? ¡Prodigio! Mis manos florecen.
Rosas, rosas, rosas a mis dedos crecen.
Mi amante besóme las manos y en ellas,
¡Oh, gracia!, brotaron rosas como estrellas.

Y voy por la senda voceando el encanto
Y de dicha alterno sonrisa con llanto
Y bajo el milagro de mi encantamiento
Se aroman de rosas las alas del viento.

Y murmura al verme la gente que pasa:
-¿No veis que está loca? Tornadla a su casa.
¡Dice que en las manos le han nacido rosas
Y las va agitando como mariposas!

¡Ah, pobre la gente que nunca comprende
Un milagro de éstos y que sólo entiende,
Que no nacen rosas más que en los rosales
Y que no hay más trigo que el de los trigales!

Que requiere líneas y color y forma
Y que sólo admite realidad por norma.
Que cuando uno dice: -Voy con la dulzura,
De inmediato buscan a la criatura.

Que me digan loca, que en celda me encierren,
Que con siete llaves la puerta me cierren,
Que junto a la puerta pongan un lebrel,
Carcelero rudo, carcelero fiel.

Cantaré lo mismo: -Mis manos florecen,
Rosas, rosas, rosas a mis dedos crecen.
¡Y toda mi celda tendrá la fragancia,
De un inmenso ramo de rosas de Francia!

Juana de Ibarbourou

jueves, 9 de julio de 2009

Fiera de amor

Fiera de amor, yo sufro hambre de corazones.
De palomos, de buitres, de corzos o leones,
No hay manjar que más tiente, no hay más grato sabor;
Había ya estragado mis garras y mi instinto,
Cuando erguida en la casi ultratierra de un plinto,
Me deslumbró una estatua de antiguo emperador.

Y crecí de entusiasmo; por el tronco de piedra
Ascendió mi deseo como fulminea hiedra
Hasta el pecho, nutrido en nieve al parecer;
Y clamé al imposible corazón... la escultura
Su gloria custodiaba serenísima y pura,
Con la frente en Mañana y la planta en el Ayer.

Perenne mi deseo, en el tronco de piedra
Ha quedado prendido como sangrienta hiedra;
Y desde entonces muerdo soñando un corazón
De estatua, presa suma para mi garra bella;
No es ni carne ni mármol: una pasta de estrella
Sin sangre, sin calor y sin palpitación...

¡Con la esencia de unsa sobrehumana pasión!

Delmira Agustini

lunes, 6 de julio de 2009

Hombre pequeñito

Hombre pequeñito, hombre pequeñito,
Suelta a tu canario que quiere volar...
Yo soy el canario, hombre pequeñito,
Déjame saltar.

Estuve en tu jaula, hombre pequeñito,
Hombre pequeñito que jaula me das.
Digo pequeñito porque no me entiendes,
Ni me entenderás.

Tampoco te entiendo, pero mientras tanto
Abreme la jaula que quiero escapar;
Hombre pequeñito, te amé media hora.
No me pidas más.

Alfonsina Storni

miércoles, 1 de julio de 2009

Julio

Es de noche.
Tras la ventana de mi cuarto en sombra,
Pasos. Ampara el plenilunio
A alguien que sueña o sufre. Lentamente
Va por la calle que recuren hierbas
De julio.

Es un hombre. Bajo la luna,
La luna llena, como una medalla,
O una moneda, o una lentejuela,
Llevará la cabeza descubierta
Para que el viento le oree la cara.

Quizás se le murió la mujer que quería,
O tal vez está lejos la mujer que desea,
Porque es la única pena digna de ser sufrida,
Ha de ser una pena de amor que lo desvela.

Y camina hacia el mar, el aigo seguro
De todos los que tienen un secreto que abruma.
Cuando vuelva a su casa el hombre invisible
Irá un poco borracho de océano y de luna,

Se dormirá ya al alba, rendido en el divino
Cansancio de su inmensa vigilia bajo el cielo.
¡Ese cielo de Julio que no he visto esta noche
Y que ha de estar tan rico de luceros!

Desvelada en la sombra, encerrada en mi cuarto,
Pienso qué torpemente he desperdiciado
Mi porción de cielo.

Juana de Ibarbourou

lunes, 29 de junio de 2009

La casada infiel

Y que yo me la llevé al río
creyendo que era mozuela,
pero tenía marido.
Fue la noche de Santiago
y casi por compromiso.
Se apagaron los faroles
y se encendieron los grillos.
En las últimas esquinas
toqué sus pechos dormidos,
y se me abrieron de pronto
como ramos de jacintos.
El almidón de su enagua
me sonaba en el oído,
como una pieza de seda
rasgada por diez cuchillos.
Sin luz de plata en sus copas
los árboles han crecido
y un horizonte de perros
ladra muy lejos del río.


Pasadas las zarzamoras,
los juncos y los espinos,
bajo su mata de pelo
hice un hoyo sobre el limo.
Yo me quité la corbata.
Ella se quitó el vestido.
Yo el cinturón con revólver.
Ella sus cuatro corpiños.
Ni nardos ni caracolas
tienen el cutis tan fino,
ni los cristales con luna
relumbran con ese brillo.
Sus muslos se me escapaban
como peces sorprendidos,
la mitad llenos de lumbre,
la mitad llenos de frío.
Aquella noche corrí
el mejor de los caminos,
montado en potra de nácar
sin bridas y sin estribos.
No quiero decir, por hombre,
las cosas que ella me dijo.
La luz del entendimiento
me hace ser muy comedido.
Sucia de besos y arena
yo me la llevé del río.
Con el aire se batían
las espadas de los lirios.

Me porté como quién soy.
Como un gitano legítimo.
La regalé un costurero
grande, de raso pajizo,
y no quise enamorarme
porque teniendo marido
me dijo que era mozuela
cuando la llevaba al río.

Federico García Lorca



sábado, 27 de junio de 2009

Junio

La tarde llena de lirios.


Campana de obscuro bronce
Claras manos del arcángel
Están fundiendo en el monte.


Claras manos de arcángel,
¡Ay, que se rompan los moldes!


La tarde llena de lirios
Y con las sienes sangradas
Se han tendido bajo el verde
Crespo volado del agua.


La tarde, la tarde ahogada.


El arcángel, el nardo puro.
Platero de plata fina,
Martillea la campana
Y llora a lágrima viva.


El monte todo se enciende
En la flor de sus espinos.
Desparrámase la sombra
Por ciudades y caminos.


La sed de los negros vientos
Bebe el olor de los lirios.


Junio sombrío, me hieres
Como el filo de un cuchillo.


Juana de Ibarbourou

lunes, 22 de junio de 2009

L' Ennemi

Ma jeunesse ne fut qu'un ténébreux orage,
Traversé çà et lá par de brillants soleils;
Le tonnerre et la pluie ont fait un tel ravage,
Qu'il reste en mon jardin bien peu de fruits vermeils.


Voilà que j'ai touché l'automme des idées,
Et qu'il fut employer la pelle et les râteux
Pour rassembler à neuf les terres inondées,
Où l'eau creuse des trous grands comme des tombeaux.

Et qui sait si les fleurs nouvelles que je rêve
Trouveront dans ce sol lavé comme u ne grève
Le mystique aliment qui ferait leur vigueur?

-O douleur! ô douleur! Le Temps mange la vie,
Et l'obscur Ennemi qui nos ronge le coeur
Du sang que nous perdons croît et se fortific!

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El Enemigo

Mi juventud sólo fue una tenebrosa tormenta
Atravesada aquí y allá por brillantes soles;
El trueno y la lluvia han hecho estragos tales
Que quedan en mi jardín muy pocos frutos bermejos.

Ha llegado el otoño de msi ideas,
Y es preciso emplear la pala y los rastrillos
Para recuperar las tierras anegadas,
DOnde el agua forma pozos grandes como tumbas.

¿Y quién sabe si las flores nuevas que yo sueño
Encontrarán en la tierra lavada como una playa
El místico alimento que les daría vigor?

¡Oh dolor! ¡Oh dolor! El Tiempo devora la vida,
Y el oscuro Enemigo que nos roe el corazón
¡Con la sangre que perdemos crece y se fortalece!

Charles Baudelaire

martes, 16 de junio de 2009

Para tus manos

Manos que sois de la Vida,
manos que sois del Ensueño;
que disteis toda belleza
que toda belleza os dieron;
tan vivas como dos almas,
tan blancas como de muerto,
tan suaves que se diría
acariciar un recuerdo;
vasos de los elixires
los filtros y los venenos;
¡manos que me disteis gloria
manos que me disteis miedo!
Con finos dedos tomasteis
la ardiente flor de mi cuerpo…
Manos que vais enjoyadas
del rubí de mi deseo,
la perla de mi tristeza,
y el diamante de mi beso:
¡llevad a la fosa misma
un pétalo de mi cuerpo!
Manos que sois de la Vida,
manos que sois del Ensueño.

¿En qué tela de llamas me envolvieron
las arañas de nieve de tus manos?
¡Red de tu alma y de tu carne, lía
mis alas y mis brazos!

Tú me llegaste de un país tan lejos
que a veces pienso si será soñado…
Venías a traerme mi destino,
tal vez desde el Olimpo, en esas manos;
y hoy que tu nave peregrina cruza
no sé que mar al soplo del Acaso,
ellas abren sin fin sobre mi vida,
como un cielo presente aunque lejano,
y de sus palmas armoniosas bajan
noches y días alhajados de astros,
o encapuzados de siniestras nubes
que me apuntan sus rayos…

Ellas me alzaron como un lirio roto
de mi tristeza como de un pantano;
me desvelaron de melancolías,
obturaron las venas de mi llanto,
las corolas de oro de mis lámparas
de insomnio deshojaron,
abrieron deslumbrantes los dormidos
capullos de mis astros,
y gráciles prendieron en mi pecho
la rosa del Encanto.

Mis alas embriagadas de pereza,
con dulzura balsámica peinaron,
les curaron las llagas de la tierra,
y apartando las puertas del Milagro,
con un gesto que hacía un horizonte
una vía de azur me señalaron…
Yo abrí los brazos al tender las alas…
¡quise volar… y desmayé en tus manos!
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
¿En qué tela de fuego me envolvieron
las arañas de nieve de tus manos?
¡Red de tu alma y de tu carne, lía
mis alas y mis brazos!
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
¡Manos que sois de la Vida,
manos que sois del Ensueño;
manos que me disteis gloria,
manos que me disteis miedo!
Llevad a la fosa misma
un pétalo de mi cuerpo…
-¿Contendrán esas manos divinas, invisible,
el doloroso signo de las supremas leyes?…
¡Yo creo que solemnes, dominarán al Tiempo!
¡y dulces, juraría que hechizan a la Muerte!-

¡Manos que sois de la Vida!
¡Manos que sois del Ensueño!
¡Manos que me disteis gloria!
¡Manos que me disteis miedo!

Delmira Agustini

viernes, 12 de junio de 2009

Al sauce llorón

Me quedé de pie bajo tus ramas
y floreciste y finalmente
te aferraste a mí,
y cuando el viento golpeó con tierra
y arena...tú te aferraste a mí.
Más fina que una telaraña yo,
más diáfana que cualquiera...
pero se adhirió
y se mantuvo firme ante los poderosos vientos
vida... de la que en ciertos momentos
existo en tus dos direcciones...
en cierto modo sigo colgando hacia abajo casi siempre,
mientras tus dos direcciones tiran de mí.

Marilyn Monroe

jueves, 11 de junio de 2009

Rebelde

Caronte: yo seré un escándalo en tu barca.
Mientras las otras sombras recen, giman o lloren,
Y bajo tu mirada de siniestro patriarca
Las tímidas y tristes, en bajo acento, oren,

Yo iré como una alondra cantando por el río
Y llevaré a tu barca mi perfume salvaje,
E irradiaré en las ondas del arroyo sombrío
Como una azul linterna que alumbrara en el viaje.

Por más que tú no quieras, por más guinios siniestros
Que me hagan tus dos ojos, en el terror maestros,
Caronte, yo en tu barca seré como un escándalo.

Y extenuada de sombra, de valor y de frío,
Cuando quieras dejarme a la orilla del río
Me bajarán tus brazos cual conquista de vándalo.

Juana de Ibarbourou

martes, 9 de junio de 2009

De mi numen* a la muerte

Emperatriz sombría,
Si un día,
Herido de un capricho misterioso y aciago,
Yo llegara a tu torre sombría
Con mi leve y espléndido bagaje de rey mago
A volcar en tu copa de mármol mis martirios,
Sellarás más tu puerta y apagarás tus cirios...

En mi raro tesoro,
Hay, entre los diamantes y los topacios de oro,
Y el gran rubí sangriento como enconada herida,
¡El capullo azulado y ardiente de una estrella
Que ha de abrir a los ojos suspensos de la Vida,
Con una lumbre nueva, inmarcesible y bella!

Delmira Agustini













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*numen: cualquiera de los dioses de la mitología griega y latina. Inspiración del artista escritor. Aquí tiene el segundo significado.

viernes, 8 de mayo de 2009

Canción triste

Tengo una lágrima colgando
sobre mi cerveza
que no termina de caer.

Esta mal que me sienta morir
cuando contemplo lo que he vivido.

Un mínimo alivio
a tamaño dolor
sería suficiente
como clavo ardiente
al que agarrarme.

Es estupendo estar viva.
Me dicen, sí,
que soy afortunada por estar viva.
¡Pero es tan difícil sentirlo
cuando todo me hace daño!

Marilyn Monroe

sábado, 11 de abril de 2009

El intruso

Amor, la noche estaba trágica y sollozante
Cuando tu llave de oro cantó en mi cerradura;
Luego, la puerta abierta sobre la sombra helante,
Tu forma fue una mancha de luz y de blancura.

Todo aquí lo alumbraron tus ojos de diamante;
Bebieron en mi copa tus labios de frescura,
Y descansó en mi almohada tu cabeza fragante;
Me encantó tu descaro y adoré tu locura.

Y hoy río si tú ríes, y canto si tú cantas;
Y si tú duermes, duermo como un perro a tus plantas,
Hoy llevo hasta en mi sombra tu olor de primavera;

Y tiemblo si tu mano toca la cerradura;
¡Y bendigo la noche sollozante y oscura
Que floreció en mi vida tu boca tempranera!

Delmira Agustini

martes, 31 de marzo de 2009

Fusión

Mi alma en torno a tu alma se ha hecho
un nudo apretado y sombrío.

Cada vuelta del lazo sobrehumano
se hace raíz, para afianzarse hondo,
y es un abrazo inacabable y largo
que ni la muerte romperá. ¿No sientes
como me nutro de tu misma sombra?

Mi raíz se ha trenzado a tus raíces
y cuando quieras desatar el nudo,
sentirás que te duele en carne viva
y que en mi herida brota sangre tuya.

Y con tus manos curarás la llaga
¡y ceñirás más apretado el nudo!

Juana de Ibarbourou

miércoles, 18 de marzo de 2009

Explosión

Si la vida es amor, ¡bendita sea!
¡Quiero más vida para amar! Hoy siento
Que no valen mil años de la idea
Lo que un minuto azul de sentimento.

Mi corazón moría triste y lento...
Hoy abre en luz como una flor fébea;
¡La vida brota como un mar violento
Donde la mano del amor golpea!

Hoy partió hacia la noche, triste, fría,
Rotas las alas de mi melancolía;
Como una vieja mancha de dolor
En la sombra lejana se deslíe...
¡Mi vida toda canta, besa, ríe!
¡Mi vida toda es una boca en flor!

Delmira Agustini

sábado, 21 de febrero de 2009

He dejado mi hogar de madera verde y rugosa

Añoro
Un zarzal verde oscuro que había a la
izquierda de la puerta
Un lecho de felpa azul
Bajar por la alameda, Clicquití - clac
En su coche mi muñeca cruza las grietas
Nos vamos muy lejos
No llores más mi muñeca
No llores
Te tomaré en mis brazos para mecerte
hasta que duermas
¡Calla, calla!
Ya no parezco tu madre muerta
¡Socorro, socorro!
¡Vengan en mi ayuda!
Siento la vida que se acerca
cuando lo único que deseo es morir

Marilyn Monroe

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"Fue una poetiza callejera que había querido recitar sus versos a una multitud ávida de arrancarle la ropa"

Arthur Miller

La sed

Tu beso fue en mis labios
de un dulzor refrescante.
Sensación de agua viva y moras negras
me dio tu boca amante.

Cansada me acosté sobre los pastos
con tu brazo tendido, por apoyo.
Y me calló tu beso entre mis labios,
como un fruto maduro de la selva
o un lavado guijarro del arroyo.

Tengo sed, otra vez, amado mío.
Dame tu beso fresco tal como una
piedrezuela del río.

Juana de Ibarbourou.

sábado, 7 de febrero de 2009

El vampiro

En el regazo de la tarde triste
Yo invoqué tu dolor...Sentirlo era
¡Sentirte el corazón! Palideciste
Hasta la voz, tus párpados de cera

Bajaron... y callaste... Pareciste
Oír pasar la Muerte... Yo que abriera
Tu herida mordí en ella —¿me sentiste?—
¡Como en el oro de un panal mordiera!

Y exprimí más, traidora, dulcemente
Tu corazón herido mortalmente,
Por la cruel daga y exquisita

De un mal sin nombre, ¡hasta sangrarlo en llanto!
Y las mil bocas de mi sed maldita
Tendí a esa fente abierta en tu quebranto

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¿Por qué fui tu vapiro de amargura?
¿Soy flor o estirpe de una especie oscura
Que come llagas y que bebe el llanto?

Delmira Agustini

Te doy mi alma desnuda

Te doy mi alma desnuda,
como estatua a la cual ningún cendal escuda.

Desnuda con el puro impudor
de un fruto, de una estrella o una flor;
de todas esas cosas que tienen la infinita
serenidad de Eva antes de ser maldita.

De todas esas cosas,frutos, astros y rosas,
que no sienten vergüenza del sexo sin celajes
y a quienes nadie osara fabricarles ropajes.

Sin velos, como el cuerpo de una diosa serena
¡que tuviera una intensa blancura de azucena!

Desnuda, y toda abierta de par en par
¡por el ansia del amar!

Juana de Ibarbourou

jueves, 5 de febrero de 2009

Con tu retrato

Yo no sé si mis ojos o mis manos
encendieron la vida en tu retrato;
nubes humanas, rayos sobrehumanos,
todo tu Yo de Emperador innato

amanece a mis ojos, en mis manos.
¡Por eso, toda en llamas, yo desato
cabellos y alma para tu retrato,
y me abro en flor!… Entonces, soberanos

de la sombra y la luz, tus ojos graves
dicen grandezas que yo sé y tú sabes…
y te dejo morir… Queda en mis manos

una gran mancha lívida y sombría…
¡Y renaces en mi melancolía
formado de astros fríos y lejanos!

Delmira Agustini

miércoles, 4 de febrero de 2009

Como la primavera

Como un ala negra tendí mis cabellos
sobre tus rodillas.
Cerrando los ojos su olor aspiraste
diciéndome luego:
-¿Duermes sobre piedras cubiertas de musgos?
¿Con ramas de sauces te atas las trenzas?
¿Tu almohada es de trébol? ¿Las tienes tan negras
porque acaso en ellas exprimiste un zumo
retinto y espeso de moras silvestres?

¡Qué fresca y extraña fragancia te envuelve!
Hueles a arroyuelos, a tierra y a selvas.
¿Qué perfume usas? Y riendo le dije:
-¡Ninguno, ninguno!
Te amo y soy joven, huelo a primavera.

Este olor que sientes es de carne firme,
de mejillas claras y de sangre nueva.
¡Te quiero y soy joven, por eso es que tengo
las mismas fragancias de la primavera!

Juana de Ibarbourou






lunes, 2 de febrero de 2009

Intima

Yo te diré los sueños de mi vida
en lo más hondo de la noche azul...
Mi alma desnuda temblará en tus manos,
sobre tus hombros pesará mi cruz.

Las cumbres de la vida son tan solas,
¡tan solas y tan frías! Yo encerré
mis ansias en mi misma, y toda entera
como una torre de marfil me alcé.

Hoy abriré a tu alma el gran misterio;
ella es capaz de penetrar en mí.
En el silencio hay vértigos de abismos:
yo vacilaba, me sostengo en ti.

Muero de ensueños; beberé en tus fuentes
puras y frescas la verdad; yo sé
que está en el fondo magno de tu pecho
el manantial que vencerá mi sed.

Y sé que en nuestras vidas se produjo
el milagro inefable del reflejo...
En el silencio de la noche mi alma
llega a la tuya como un gran espejo.

Imagina el amor que habré soñado
en la tumba glacial de mi silencio!
Más grande que la vida, más que el sueño,
bajo el azur sin fin se sintió preso.

Imagina mi amor, mi amor que quiere
vida imposible, vida sobrehumana,
tú sabes que si pesan, si consumen
alma y sueños de olimpo en carne humana.

Y cuando frente al alma que sentía
poco el azur para bañar sus alas
como un gran horizonte aurisolado
o una playa de luz, se abrió tu alma:

¡Imagina! ¡Estrechar, vivo, radiante
el imposible! ¡La ilusión vivida!
Bendije a dios, al sol, la flor, el aire
¡la vida toda porque tu eras vida!

Si con angustia yo compre esta dicha,
¡bendito el llanto que manchó mis ojos!

Todas las llagas del pasado ríen
al sol naciente por sus labios rojos!

Ah! tú sabrás mi amor; mas vamos lejos,
a través de la noche florecida;
acá lo humano asusta, acá se oye,
se ve, se siente sin cesar la vida.

Vamos más lejos en la noche, vamos
donde ni un eco repercuta en mí,
como una flor nocturna allá en la sombra
me abriré dulcemente para ti.

Delmira Agustini