viernes, 31 de julio de 2009

Agosto

Agosto agrio y ceñudo,
De albas heladas y lentas,
De amor dormido o ausente
Y de quemadas violetas;

Agosto, neblina y sombra.
Agosto, esperanza muerta.

Siento en el alma tu espada,
¡Tu puñal de helado acero!
Me pesa como la piedra
Aquel ensueño de Enero.

¡Ya he perdido mi abejar,
Mi anillo de oro y mi velo!

¡Ya no iré, paso menudo,
Sonrisa pronta, faz clara,
A mirarme en el espejo
Fidelísimo del agua!

¡Ay, juventud que se va
Cuando me era más cara!

Juana de Ibarbourou

Ya no será...

Ya no será,
ya no viviremos juntos, no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa, no te tendré de noche
no te besaré al irme, nunca sabrás quien fui
por qué me amaron otros.

No llegaré a saber por qué ni cómo, nunca
ni si era de verdad lo que dijiste que era,
ni quién fuiste, ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido vivir juntos,
querernos, esperarnos, estar.

Ya no soy más que yo para siempre y tú
Ya no serás para mí más que tú.
Ya no estás en un día futuro
no sabré dónde vives, con quién
ni si te acuerdas.

No me abrazarás nunca como esa noche, nunca.
No volveré a tocarte. No te veré morir.

Idea Vilariño


domingo, 26 de julio de 2009

Heroica

Yo quiero un vencedor de toda cosa,
invulnerable, universal, sapiente,
inaccesible y único.

En cuya grácil mano
se quebrante el acero,
el oro se diluya
y el bronce en que se funden las corazas,
el sólido granito de los muros,
las rocas y las piedras
los troncos y los mármoles
como la arcilla modelables sean,
A cuyo pie sin valla y sin obstáculo
las murallas amengüen,
se nivelen los pozos,
las columnas se trunquen
y se abran de par en par los pórticos.

Que posea la copa de sus labios
el licor de la vida,
el virus de la muerte,
la miel de la esperanza,
las beatas obleas del olvido,
y del divino amor las hostias sacras.

Que al erótico influjo de sus ojos
se empañen los cristales,
la nieve se calcine,
se combustione el seno
virginal de las selvas
y se empenache con ardientes ascuas
el corazón de la rebelde fémina.

Que al rayar de su testa iluminada
resbalen de las frentes
las más bellas coronas,
los lábaros se borren,
repliegue sus insignias
la faz del estandarte
y vacilen los símbolos ilustres
sobre sus pedestales.

Yo quiero un vencedor de toda cosa,
domador de serpientes, encendedor de astros
transponedor de abismos...

Y que rompa una cósmica fonía
como el derrumbe de una inmensa torre
con sus cien mil almenas de cristales
quebrados en la bóveda infinita,
cuando el gran vencedor doble y deponga
cabe mi planta sus rodillas ínclitas.

María Eugenia Vaz Ferreira

jueves, 23 de julio de 2009

Las lenguas de diamante

Bajo la luna llena, que es una oblea de cobre,
vagamos taciturnos en un éxtasis vago,
como sombras delgadas que se deslizan sobre
las arenas de bronce de la orilla del lago.

Silencio en nuestros labios una rosa ha florido.
¡Oh, si a mi amante vencen tentaciones de hablar!,
la corola, deshecha, como un pájaro herido,
caerá, rompiendo el suave misterio sublunar.

¡Oh dioses, que no hable! ¡Con la venda más fuerte
que tengáis en las manos, su acento sofocad!
¡Y si es preciso, el manto de piedra de la muerte
para formar la venda de su boca, rasgad!

Yo no quiero que hable. Yo no quiero que hable.
Sobre el silencio éste, ¡qué ofensa la palabra!
¡Oh lengua de ceniza! ¡Oh lengua miserable,
no intentes que ahora el sello de mis labios te abra!

¡Bajo la luna-cobre, taciturnos amantes,
con los ojos gimamos, con los ojos hablemos.
Serán nuestras pupilas dos lenguas de diamantes
movidas por la magia de diálogos supremos.

Juana de Ibarourou

miércoles, 22 de julio de 2009

Supremo idilio

En el balcón romántico de un castillo adormido
Que los ojos suspensos de la noche adiamantan,
Una figura blanca hasta la luz... Erguido
Bajo el balcón romántico del castillo adormido,
Un cuerpo tenebroso... Alternándose cantan.

- ¡ Oh tú, flor augural de una estirpe suprema
Que doblará los pétalos sensitivos del alma,
Nata de azules sangres, aurisolar diadema
Florecida en las sienes de la Raza!... Suprema -
Mente pulso en la noche tu corazón en calma !

- ¡ Oh tú que surges pálido de un gran fondo de enigma
Como el retrato incógnito de una tela remota !...
Tu sello puede ser un blasón ó un estigma;
En las aguas cambiantes de tus ojos de enigma
Un corazón herido - y acaso muerto - flota !

- Los ojos son la Carne y son el Alma: mira !
Yo soy la Aristocracia lívida del Dolor
Que forja los puñales, las cruces y las liras,
Que en las llagas sonríe y en los labios suspira...
Satán pudiera ser mi semilla ó mi flor !

Soy fruto de aspereza y maldición : yo amargo
Y mancho mortalmente el labio que me toca;
Mi beso es flor sombría de un Otoño muy largo...
Exprimido en tus labios dará un sabor amargo,
Y todo el Mal del Mundo florecerá en tu boca !

Bajo la aurora fúlgida de tu ilusión, mi vida
Extenderá las ruinas de un apagado Averno;
Vengo como el vampiro de una noche aterida
A embriagarme en tu sangre nueva: llego á tu vida
Derramada en capullos, como un ceñudo Invierno !

- ! Cómo en pétalos flojos yo desmayo á tu hechizo!...
Traga siniestro buitre mi pobre corazón !
En tus manos mi espíritu es dúctil como un rizo...
El corazón me lleva á tu siniestro hechizo
Como el barco inconsciente el ala del timón !

Comulga con mi cuerpo devoradora sima !
Mi alma clavo en tu älma como una estrella de oro;
Florecerá tu frente como una tierra opima,
Cuando en tu almohada trágica y honda como una sima,
Mis rizos se derramen como una fuente de oro !

- Mi alma es negra tumba, fría como la Nieve...
- Buscaré una rendija para filtrarme en luz !
- Albo lirio !... A tocarte ni mi sombra se atreve...
- Te abro; ¡ oh mancha de lodo ! mi gran cáliz de nieve
Y tiendo á tí eucarísticos mis brazos, negra cruz !

Enróscate; ¡ oh serpiente caída de mi Estrella
Sombría ! a mi ardoroso tronco primaveral...
Yo apagaré tu Noche ó me incrustaré en ella:
Seré en tus cielos negros el fanal de una estrella
Seré en tus mares turbios la estrella de un fanal !

Sé mi bien ó mi mal, yo viviré en tu vida !
Yo enlazo á tus espinas mi hiedra de Ilusión...
Seré en ti una paloma que en una ruina anida;
Soy blanca, y dulce, y leve; llévame por la Vida
Prendida como un lirio sobre tu corazón !

- Oh dulce, dulce lirio !... Llave de las alburas !
Tú has abierto la sala blanca en mi alma sombría,
La sala en que silentes las Ilusiones puras
En dorados sitiales, tejen mallas de alburas !...
- Tu alma se vuelve blanca porque va siendo mía !

- Oh leyes de Milagro !... yo, hijo de la sombra
Morder tu carne rubia: oh fruto de los soles !
- Soy tuya fatalmente: mi silencio te nombra,
Y si la tocas tiembla como un alma mi sombra !...
Oh maga flor del Oro brotada en mis crisoles !

- Los surcos azurados del Ensueño sembremos
De alguna palpitante simiente inconcebida
Que arda en florecimientos imprevistos y extremos;
Y al amparo inefable de los cielos sembremos
De besos extrahumanos las cumbres de la Vida !

Amor es milagroso, invencible y eterno;
La vida formidable florece entre sus labios...
Raiz nutrida en la entraña del Cielo y del Averno,
Viene á dar á la tierra el fuerte fruto eterno
Cuyo sangriento zumo se bebe á cuatro labios !

Amor es todo el Bien y todo el Mal, el Cielo
Todo es la arcada ardiente de sus alas cernidas...
Bajar de un plinto vano es remontar el vuelo...
Y Él te impulsa á mis brazos abiertos como el Cielo,
Oh suma flor con alma, á deshojar en vidas !...

- * -
En el balcón romántico de un castillo adormido
Que los ojos suspensos en la Noche adiamantan,
El Silencio y la Sombra se acarician sin ruido...
Bajo el balcón romántico del castillo adormido
Un fuerte claro-oscuro y dos voces que cantan...

Delmira Agustini

domingo, 19 de julio de 2009

Tu rosa y mi corazón

Antes que entre tus labios y mi oído
el ciprés del silencio, largo y mudo,
alce su quieta cima,
de tu palabra en el cristal sonoro
dame una roja rosa, que será
por tu lirismo y tu carne fragante
rosa de amor humano y rosa mística.

La prenderé en mi pecho
sobre la palpitante rosa mía,
y del perpetuo beso el tibio roce
esparcirá sus perfumadas ondas...

Hoy,
ebria de aroma me será brindada
la belleza infinita...
y en mi larva fugaz cuando se apaguen
los armoniosos éxtasis
me envolverán las perfumadas ondas
en su mortaja amante y siempreviva.

Dame una rosa, antes
que el ciprés largo y mudo, entre nosotros
alce su quieta cima...
María Eugenia Vaz Ferreira

sábado, 18 de julio de 2009

Romance sonámbulo

A Gloria Giner
y a Fernando de los Ríos

Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar
y el caballo en la montaña.
Con la sombra en la cintura
ella sueña en su baranda,
verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Verde que te quiero verde.
Bajo la luna gitana,
las cosas le están mirando
y ella no puede mirarlas.
*
Verde que te quiero verde.
Grandes estrellas de escarcha,
vienen con el pez de sombra
que abre el camino del alba.
La higuera frota su viento
con la lija de sus ramas,
y el monte, gato garduño,
eriza sus pitas agrias.
¿Pero quién vendrá? ¿Y por dónde...?
Ella sigue en su baranda,
verde carne, pelo verde,
soñando en la mar amarga.
*
Compadre, quiero cambiar
mi caballo por su casa,
mi montura por su espejo,
mi cuchillo por su manta.
Compadre, vengo sangrando,
desde los montes de Cabra.
Si yo pudiera, mocito,
ese trato se cerraba.
Pero yo ya no soy yo,
ni mi casa es ya mi casa.
Compadre, quiero morir
decentemente en mi cama.
De acero, si puede ser,
con las sábanas de holanda.
¿No ves la herida que tengo
desde el pecho a la garganta?
Trescientas rosas morenas
lleva tu pechera blanca.
Tu sangre rezuma y huele
alrededor de tu faja.
Pero yo ya no soy yo,
ni mi casa es ya mi casa.
Dejadme subir al menos
hasta las altas barandas,
dejadme subir, dejadme,
hasta las verdes barandas.
Barandales de la luna
por donde retumba el agua.
*
Ya suben los dos compadres
hacia las altas barandas.
Dejando un rastro de sangre.
Dejando un rastro de lágrimas.
Temblaban en los tejados
farolillos de hojalata.
Mil panderos de cristal,
herían la madrugada.
*
Verde que te quiero verde,
verde viento, verdes ramas.
Los dos compadres subieron.
El largo viento, dejaba
en la boca un raro gusto
de hiel, de menta y de albahaca.
¡Compadre! ¿Dónde está, dime?
¿Dónde está mi niña amarga?
¡Cuántas veces te esperó!
¡Cuántas veces te esperara,
cara fresca, negro pelo,
en esta verde baranda!
*
Sobre el rostro del aljibe
se mecía la gitana.
Verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Un carámbano de luna
la sostiene sobre el agua.
La noche su puso íntima
como una pequeña plaza.
Guardias civiles borrachos,
en la puerta golpeaban.
Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar.
Y el caballo en la montaña.

Federico García Lorca
2 de agosto de 1924

jueves, 16 de julio de 2009

Poema 5

Para que tú me oigas
mis palabras
se adelgazan a veces
como las huellas de las gaviotas en las playas.

Collar, cascabel ebrio
para tus manos suaves como las uvas.

Y las miro lejanas mis palabras.
Más que mías son tuyas.
Van trepando en mi viejo dolor como las yedras.

Ellas trepan así por las paredes húmedas.
Eres tú la culpable de este juego sangriento.

Ellas están huyendo de mi guarida oscura.
Todo lo llenas tú, todo lo llenas.

Antes que tú poblaron la soledad que ocupas,
y están acostumbradas más que tú a mi tristeza.

Ahora quiero que digan lo que quiero decirte
para que tú las oigas como quiero que me oigas.

El viento de la angustia aún las suele arrastrar.
Huracanes de sueños aún a veces las tumban.
Escuchas otras voces en mi voz dolorida.
Llanto de viejas bocas, sangre de viejas súplicas.

Ámame, compañera. No me abandones. Sígueme.
Sígueme, compañera, en esa ola de angustia.

Pero se van tiñendo con tu amor mis palabras.
Todo lo ocupas tú, todo lo ocupas.

Voy haciendo de todas un collar infinito
para tus blancas manos, suaves como las uvas.

Pablo Neruda

miércoles, 15 de julio de 2009

El dulce milagro

¿Qué es esto? ¡Prodigio! Mis manos florecen.
Rosas, rosas, rosas a mis dedos crecen.
Mi amante besóme las manos y en ellas,
¡Oh, gracia!, brotaron rosas como estrellas.

Y voy por la senda voceando el encanto
Y de dicha alterno sonrisa con llanto
Y bajo el milagro de mi encantamiento
Se aroman de rosas las alas del viento.

Y murmura al verme la gente que pasa:
-¿No veis que está loca? Tornadla a su casa.
¡Dice que en las manos le han nacido rosas
Y las va agitando como mariposas!

¡Ah, pobre la gente que nunca comprende
Un milagro de éstos y que sólo entiende,
Que no nacen rosas más que en los rosales
Y que no hay más trigo que el de los trigales!

Que requiere líneas y color y forma
Y que sólo admite realidad por norma.
Que cuando uno dice: -Voy con la dulzura,
De inmediato buscan a la criatura.

Que me digan loca, que en celda me encierren,
Que con siete llaves la puerta me cierren,
Que junto a la puerta pongan un lebrel,
Carcelero rudo, carcelero fiel.

Cantaré lo mismo: -Mis manos florecen,
Rosas, rosas, rosas a mis dedos crecen.
¡Y toda mi celda tendrá la fragancia,
De un inmenso ramo de rosas de Francia!

Juana de Ibarbourou

jueves, 9 de julio de 2009

Fiera de amor

Fiera de amor, yo sufro hambre de corazones.
De palomos, de buitres, de corzos o leones,
No hay manjar que más tiente, no hay más grato sabor;
Había ya estragado mis garras y mi instinto,
Cuando erguida en la casi ultratierra de un plinto,
Me deslumbró una estatua de antiguo emperador.

Y crecí de entusiasmo; por el tronco de piedra
Ascendió mi deseo como fulminea hiedra
Hasta el pecho, nutrido en nieve al parecer;
Y clamé al imposible corazón... la escultura
Su gloria custodiaba serenísima y pura,
Con la frente en Mañana y la planta en el Ayer.

Perenne mi deseo, en el tronco de piedra
Ha quedado prendido como sangrienta hiedra;
Y desde entonces muerdo soñando un corazón
De estatua, presa suma para mi garra bella;
No es ni carne ni mármol: una pasta de estrella
Sin sangre, sin calor y sin palpitación...

¡Con la esencia de unsa sobrehumana pasión!

Delmira Agustini

lunes, 6 de julio de 2009

Hombre pequeñito

Hombre pequeñito, hombre pequeñito,
Suelta a tu canario que quiere volar...
Yo soy el canario, hombre pequeñito,
Déjame saltar.

Estuve en tu jaula, hombre pequeñito,
Hombre pequeñito que jaula me das.
Digo pequeñito porque no me entiendes,
Ni me entenderás.

Tampoco te entiendo, pero mientras tanto
Abreme la jaula que quiero escapar;
Hombre pequeñito, te amé media hora.
No me pidas más.

Alfonsina Storni

miércoles, 1 de julio de 2009

Julio

Es de noche.
Tras la ventana de mi cuarto en sombra,
Pasos. Ampara el plenilunio
A alguien que sueña o sufre. Lentamente
Va por la calle que recuren hierbas
De julio.

Es un hombre. Bajo la luna,
La luna llena, como una medalla,
O una moneda, o una lentejuela,
Llevará la cabeza descubierta
Para que el viento le oree la cara.

Quizás se le murió la mujer que quería,
O tal vez está lejos la mujer que desea,
Porque es la única pena digna de ser sufrida,
Ha de ser una pena de amor que lo desvela.

Y camina hacia el mar, el aigo seguro
De todos los que tienen un secreto que abruma.
Cuando vuelva a su casa el hombre invisible
Irá un poco borracho de océano y de luna,

Se dormirá ya al alba, rendido en el divino
Cansancio de su inmensa vigilia bajo el cielo.
¡Ese cielo de Julio que no he visto esta noche
Y que ha de estar tan rico de luceros!

Desvelada en la sombra, encerrada en mi cuarto,
Pienso qué torpemente he desperdiciado
Mi porción de cielo.

Juana de Ibarbourou