viernes, 18 de marzo de 2011

La nueva esperanza

Vuelves a mí, esperanza, como un ramo de hierbas
olorosas, cortadas a las hora del alba.
Tienes la timidez de las flores humildes.
Humildes y menudas como las de la salvia.

Llegas a pasos lentos. Una fragancia leve
te precede. Yo pliego las manos y te acojo
con un gesto asombrado de mendiga. No tengo
ni siquiera el valor de levantar los ojos.

Pero siento que bajo los párpados vencidos
mi claridad aumenta, y se ensancha tu halo,
y me salta a los labios un sabor de violetas,
y el aire que me cerca toma un tinte azulado.

¡Mas, me encontraste amarga y en la luz que me inunda,
todavía no puedo darme entera al milagro!

Juana de Ibarbourou

jueves, 3 de marzo de 2011

De elegías dulces

I

Hoy desde el gran camino, bajo el sol claro y fuerte,
Muda como una lágrima he mirado hacia atrás,
Y tu voz, de muy lejos, con un olor de muerte,
Vino a aullarme al oído un triste "¡ Nunca más !"

Tan triste que he llorado hasta quedar inerte...
¡ Yo sé que estás tan lejos que nunca volverás !
No hay lágrimas que laven los besos de la Muerte...
-Almas hermanas mías, nunca miréis atrás !

Los pasados se cierran como los ataúdes;
Al Otoño, las hojas en dorados aludes
Ruedan... y arde en los troncos la nueva floración...

Las noches son caminos negros de las auroras...
Oyendo deshojarse tristemente las horas
Dulces, hablemos de otras flores al corazón.



II

Pobres lágrimas mías las que glisan
A la esponja sombría del Misterio,
Sin que abra en flor como una copa cárdena
Tu dolorosa boca de sediento !

Pobre mi corazón que se desangra
Como clepsidra trágica en silencio,
Sin el milagro de inefables bálsamos
En las vendas tremantes de tus dedos !

Pobre mi älma tuya acurrucada
En el pórtico en ruinas del Recuerdo,
Esperando de espaldas a la vida
Que acaso un día retroceda el Tiempo !...

Delmira Agustini