domingo, 27 de mayo de 2012

La estrella misteriosa


Yo no sé dónde está, pero su luz me llama,
¡oh misteriosa estrella de un inmutable sino!
Me nombra con el eco de un silencio divino
y el luminar oculto de una invisible llama.

Si alguna vez acaso me aparto del camino,
con una fuerza ignota de nuevo me reclama:
gloria, quimera, fénix, fantástico oriflama
o un imposible amor extraño y peregrino.

Y sigo eternamente por la desierta vía
tras la fatal estrella cuya atracción me guía,
mas nunca, nunca, nunca a revelarme llega.

Pero su luz me llama, su silencio me nombra,
mientras mis torpes brazos rastrean en la sombra
con la desolación de una esperanza ciega.

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